Las piedras, todas las rocas, tienen el poder de ayudarnos, de ser nuestras aliadas cuando las necesitamos. Cómo? Con esa solidez que las caracteriza, una de sus capacidades es guardar.
Guardar qué, te preguntarás? Pues, lo que les pidamos. Guardar nuestras preocupaciones. Nuestros temores. Nuestros secretos. Nuestros lamentos.
Es cierto, al salir a la naturaleza siempre nos sentimos mejor. Pero hay veces que tenemos asuntos en nuestra cabeza que dan vueltas y vueltas y no importa donde estemos, pareciera que nos persiguen. Simplemente no nos dejan en paz.
Aquí es donde puedes pausar y pedir ayuda a una piedra. Cómo? siguiendo los siguientes pasos:
1. Primero, busca a tu alrededor una piedra que te llame la atención y que quepa cómodamente en tu mano.
2. Ya con ella, hazte consciente del tema que quisieras dejar atrás.
3. Cierra tus ojos y conecta con ella: pídele que te ayude guardando eso que quisieras no cargar durante tu exploración en la naturaleza.
4. Siente como lo dejas ir, casi como si lo soplaras dentro de ella.
5. Cuando sientas el proceso completo, agradécele y busca un lugar donde dejarla, hasta tu regreso.
Qué es lo que sucede con esto? Que durante tu recorrido en la naturaleza, cada vez que surja ese tema en tu cabeza, distrayéndote, puedes dejarlo ir de regreso a la piedrs, sabiendo que ella lo está ‘cuidando’ por ti.
Puedes hacer esto cuantas veces lo necesites.
Así podrás disfrutar completamente tu tiempo, tu experiencia o tu aventura, sin que tu mente esté dando vueltas con ese tema que no te deja en paz. .
Al final, cuando regreses al lugar donde comenzaste y encuentres tu piedra otra vez, tómala, agradécele su ayuda y nota qué cambió.
Muy probablemente eso que te preocupaba no será igual y una nueva perspectiva al respecto aparecerá. Una solución nueva, una idea más creativa o el reconocimiento de que tal vez aquello que parecía imposible no era tan preocupante como inicialmente creías.
Ese es el poder de las piedras! O bueno, uno de ellos.. porque tienen muchos, muchísimos más